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abril/06
Al Gerente General de
CONAPROLE y Presidente de la FEPALE (Federación Panamericana
de Lechería)
Contador Ruben Núñez y
Al Secretario General de la
FEPALE
Doctor Eduardo Fresco León
El consumo de leche
crece un 2% anual a nivel mundial y en la próxima década habrá un
alza de precios originada en la liberalización del comercio. En
tanto, América Latina es una de las regiones con mayor potencial
en ese crecimiento. Ruben Núñez (Conaprole) y Eduardo Fresco León
(Fepale), explicaron los desafíos del sector de cara al Congreso
Panamericano de la Leche.
EMILIANO COTELO:
Seguramente si usted es un uruguayo promedio, esta mañana ya debe
haber bebido buena parte de los 605 centímetros cúbicos de leche
que consumimos los habitantes de nuestro país.
Aprovechando que tal vez todavía tiene a mano el vaso de leche, el
frasco de yogur o la tostada con queso, le propongo que haga un
esfuerzo y se coloque del otro lado del mostrador. Le propongo
conocer un poco mejor cómo anda el sector lácteo, una de las
actividades tradicionales aquí en Uruguay.
Desde ya les adelanto que este rubro muestra perspectivas muy
auspiciosas. Hoy ya es un buen negocio, pero desde afuera se
agregan algunas tendencias interesantes. Una de ellas, que el
consumo mundial de lácteos va a crecer 2 por ciento anual en los
próximos cinco años. Otra, que en 2013 deben caer los subsidios a
esta producción en Europa y Estados Unidos, lo que va a impulsar
las compras y las inversiones en nuestro continente.
Les propongo repasar estos temas, adelantándonos al IX Congreso
Panamericano de la Leche, que tendrá lugar del 20 al 23 de junio
en Porto Alegre, Brasil, y que organiza la Federación Panamericana
de Lechería (Fepale), una organización al frente de la cual se
encuentran dos uruguayos, que son, justamente, nuestros invitados
esta mañana.
Están con nosotros el contador Ruben Núñez, gerente general de
Conaprole y presidente de la Fepale, y el doctor Eduardo Fresco
León, secretario general de la Fepale.
Doctor Fresco De León, la Fepale fue creada hace quince años,
¿verdad?
Efectivamente.
¿Y qué es? ¿Quiénes la integran?
Me gustaría decir que fue un proyecto uruguayo.
Ah, me llamaba la atención que al frente hubiera dos uruguayos,
pero no tenía claro que también el origen fuera nuestro país.
Si bien es muy panamericana y de alma panamericana, está
federación ha sido un proyecto uruguayo. En 1991, en un congreso
lechero que hubo en Guadalajara, México, un grupo de uruguayos
propusimos la creación de esta entidad, por entender que era
importante que hubiera un interrelacionamiento constante entre los
actores de la lechería de diferentes países. Ese mismo año seis
meses después se creó y de ahí en más ha estado funcionando en
Uruguay, ya que su sede permanente es Montevideo. Que estemos dos
uruguayos al frente es una cuestión circunstancial, aunque el
presidente ya lleva tres períodos, seis años, cosa que no es muy
usual en nuestra federación.
¿Podemos profundizar un poco en cómo se compone? Por ejemplo,
¿qué tipo de participación tienen los gobiernos en una institución
como ésta?
El modelo, el diseño de Fepale, fue creado para respetar la cadena
en su integridad. Y todos los que son actores lecheros tienen las
puertas abiertas en nuestra federación, entonces tiene miembros
privados, tiene gobiernos, en el caso de Uruguay el Ministerio de
Ganadería, Agricultura y Pesca es miembro, también en el caso de
Brasil, Argentina, etcétera, pero la membresía más fuerte es
privada. Son las entidades que agrupan a los industriales, las
instituciones que agrupan a los productores, empresas directamente
afiliadas, instituciones de investigación, de capacitación,
proveedores de la industria. Todos esos son los miembros de
nuestra federación, que va creciendo muy aceleradamente, en 17
países.
Una de las instancias importantes de la actividad de la Fepale
son sus congresos, y ahora se viene el IX Congreso Panamericano de
la Leche, que se desarrollará en junio en Porto Alegre, Brasil.
Allí se van a discutir varios temas, pero visto en términos
generales, ¿cuál es el contexto de este congreso?
RUBEN NÚÑEZ:
Quizás un aspecto importante a remarcar es que entre las más de 40
instituciones de diversa índole que integran la Fepale hay
estructuras muy diferentes, hay empresas que son netamente
exportadoras, hay empresas que son importadoras, hay países
importadores, como es el caso de México, hay productores de zonas
donde la alimentación del ganado se hace básicamente a cielo
abierto y con pasturas, hay zonas de lechería cálida. Hay una
diversidad enorme de tipos de producción y de negocios de
lechería, de manera que lo interesante de la Fepale en su objetivo
estratégico es de qué forma conjunta todo eso y lo desarrolla en
beneficio de todas las lecherías de América Latina.
En ese sentido el objetivo que nos hemos planteado es el
desarrollo de la lechería a nivel de todas las Américas, y uno de
los pilares centrales en ese esfuerzo integrador y de desarrollo
son los congresos. Los congresos se realizan básicamente cada dos
años, son un hito importantísimo, una ventana en el tiempo para
analizar cada uno de los elementos que integran la cadena de la
producción láctea. Allí analizamos en profundidad primero la
situación del negocio en el mundo y hacia dónde va ese negocio en
los próximos cinco, diez años, como elemento fundamental y de
referencia para cada uno de los integrantes. Pero a su vez bajamos
a cada uno de los puntos de la cadena, entonces hay estudios muy
profundos a nivel de producción primaria, la genética animal, pero
también la genética de las pasturas, a nivel de la
industrialización y las nuevas tecnologías, a nivel de marketing,
comercialización, logística, todo lo que integra la cadena láctea
es analizado en profundidad cada dos años como un sistema de
información a cada uno de los integrantes que les permitan a su
vez definir estrategias, optimizar estrategias de cara al futuro.
Desde ese punto de vista, ¿cómo se presentan en principio, qué
es lo que ya tienen diagnosticado como perspectivas para el sector
lácteo de nuestro continente? ¿Cómo se llega a ese IX Congreso
Panamericano de la Leche desde ese punto de vista?
Hay una cantidad de factores interesantes que están empujando la
demanda de los lácteos en el mundo hoy y que lo van a seguir
haciendo en los próximos cinco a diez años. Los productos lácteos
responden con mucha autoridad a todas las demandas de salud y de
consumo saludable en el mundo de hoy. Ese es un hecho que está
empujando en forma impresionante todo el esquema de producción,
diversificación y generación de productos a nivel lácteo. Entonces
tenemos, por un lado una demanda que crece al 2 por ciento anual y
una producción que apenas llega a alcanzar ese guarismo porque las
zonas productoras en el mundo son limitadas, el crecimiento de
esas zonas también es limitado por temas de tierras, por temas
climáticos, entonces hay una expectativa muy grande para esta zona
del mundo donde sí la capacidad de crecimiento es importante,
sobre todo en América del Sur, para poder capturar ese valor que
va a estar en el futuro, que es esa demanda creciente.
Decíamos que la demanda a nivel mundial crece al 2 por ciento
anual. ¿Cuántos consumidores se agregan cada año?
Hoy en el mundo somos 6.500 millones de habitantes, hacia 2015 se
espera con seguridad que haya en el entorno de los 9.000 a 9.500
millones de habitantes, estamos generando un país de 70 millones
de habitantes por año, esto es 200.000 nacimientos por día, y el
consumo promedio per cápita en el mundo está por debajo de los
requerimientos de la FAO. Eso sin duda está impulsando
sistemáticamente el consumo de lácteos. Es decir, estamos en un
negocio en el que sabemos que la demanda en el futuro va a ser
creciente y va a estar allí; el desafío para todos nosotros y para
Uruguay y todos los países productores es adelantarnos y capturar
la mayor parte de esa demanda que se va a estar generando a
futuro.
Hay otra serie de elementos, además del crecimiento de la
población mundial, que también empujan a los lácteos, que podemos
ir comentando a lo largo de la charla, pero que son tan relevantes
como éstos.
¿Como cuáles? Yo voy preguntando y contesta uno u otro, se van
repartiendo la palabra, ustedes resuelven.
Un segundo elemento de tremenda relevancia es la liberalización
que de a poco se va generando en el comercio agrícola mundial. El
oyente quizás no tenga un conocimiento acabado de estos temas,
pero el mundo industrial está liberalizado desde hace 40 años, no
hay ningún tipo de restricción a las importaciones, las
importaciones ni a los productos industriales, sin embargo los
productos agrícolas hace 50 años que tienen una serie de
protecciones en los principales destinos donde podemos colocar
nuestros productos. Hay hoy en el mundo una tendencia importante y
fuerte a la liberalización del comercio agrícola, en particular
del comercio lácteo.
Todos hemos conocido las gestiones largas y difíciles que
países como el nuestro llevaron adelante durante añares procurando
la caída o la reducción de esos subsidios. Lo que no tengamos del
todo en mente es cuándo se van a producir novedades, cuándo
efectivamente va a haber decisiones efectivas.
Aparentemente uno de los acuerdos que están logrando en Doha hoy y
que tiene una trascendencia muy alta es la eliminación de los
subsidios a las exportaciones, uno de los tres pilares del
proteccionismo mundial estaría empezando a eliminarse a partir de
2013, en un proceso que no está definido si va a ser de tres años,
de cinco años o de más, pero sí está definido que empezaría el
desmantelamiento de esos subsidios. Esos subsidios tienen un
efecto muy nocivo para quienes estamos en el comercio
internacional, ya que les permite a los países -fundamentalmente a
Europa, que maneja el 90 por ciento de los subsidios a las
exportaciones- colocar excesos de producción en el mercado mundial
a valores deprimidos, lo que impacta en todos quienes estamos
tratando de crecer y desarrollarnos en ese mismo mercado.
¿Qué va a ocurrir cuando caigan esos subsidios?
No sólo cuando caigan sino hoy, porque las empresas europeas, en
la medida que tienen ese horizonte a la vista, tienen que estar
empezando a tomar hoy decisiones de desinversión, seguramente en
Europa o de inversión en otras partes del mundo, a la luz de un
negocio que va a cambiar drásticamente de aquí a algunos años. De
manera que la expectativa que tenemos nosotros con eso es:
primero, una mayor estabilidad en los precios internacionales, es
decir, que al volatilidad de esos precios no sea tan alta como fue
en el pasado, que esa estabilidad se dé además en un nivel
superior de precios, y ese efecto va a empujar aún más la
posibilidad de producción porque vamos a estar capacitados para
trasladarles a los productores quizás un mejor precio que el que
se les trasladó en el pasado, y eso va a empujar todo el esquema
de producción y exportación, porque básicamente Uruguay es -por
suerte- hoy un país de exportación.
EFL - Solamente como completamente. Al final el contador Núñez
decía que Uruguay es un país de exportación, pero es un país de
exportación eficiente; es una situación similar a la de los países
del Cono Sur, con algunas variantes entre ellos, más algún otro
país de América del Sur. Y al liberalizarse el comercio, al
quitarse todas esas medidas de protección, evidentemente los más
eficientes, los que logran producir a menor precio, con niveles de
competitividad adecuados, van a ser los que van a poder tomar en
mayor medida ese espacio de mercado que va irse liberando poco a
poco. Geográficamente, de acuerdo con los climas, los suelos y
demás, es el hemisferio Sur, no sólo América del Sur, incluyendo
Oceanía, Australia y Nueva Zelanda, que son grandes productores,
el que ha demostrado ser más eficiente y producir a más bajos
precios.
Usted remarca que estamos bien posicionados para ese nuevo
escenario.
EFL - Efectivamente, la ubicación geográfica es muy buena, y en el
caso de Uruguay es muy bueno el know how exportador que tiene.
Siendo un país tan pequeño, ha logrado exportar 60 por ciento de
lo que produce, ha tenido que exportarlo, y lo ha hecho con
singular habilidad, porque hay más de 100 mercados de destino para
los productos. Hubo pruebas fuertes, como el caso de la caída de
la demanda brasileña hace cinco o seis años...
Sí, debida a la crisis de la devaluación en Brasil.
Efectivamente, que significaba una alta parte del destino de la
exportación uruguaya y, sin embargo, la industria láctea uruguaya
salió a buscar otros mercados y lo ha hecho con suma habilidad.
***
El análisis del escenario mundial podría ser más profundo y más
largo, pero ya tenemos algunas de sus características principales,
a partir de las cuales me gustaría que viniéramos al caso
uruguayo, al sector lácteo uruguayo.
Contador Núñez, ¿hoy es un buen negocio la lechería en nuestro
país?
Seguramente esa pregunta es para los productores, que creo que van
a responder que este último ejercicio ha sido un año muy bueno.
Durante muchos años los uruguayos escucharon a los tamberos
quejarse de los bajos precios que cobraban por la leche que
remitían. ¿Esa situación ha ido cambiando?
Ha sido una situación sin duda cambiante a la luz de múltiples
factores. El caso particular de Conaprole, que este año está
cumpliendo 70 años, es el de una empresa que ha estado creciendo
sistemáticamente a una tasa de prácticamente 4 por ciento
acumulativo anual y todos sus tamberos acompañando y desarrollando
ese crecimiento. De manera que si nos remontamos a hace 70 años,
cuando Uruguay importaba leche para poder cumplir con las demandas
de la población, importaba incluso leche en polvo de Europa, a
hoy, cuando Conaprole es el principal exportador de lácteos de
América Latina, evidentemente Uruguay generó un modelo de
desarrollo lechero espectacular y de sumo éxito. Cuando vamos al
presente lo que vemos es que a partir de la devaluación del año
99, producto de la devaluación de Brasil, y todos los impactos que
eso ha tenido hasta el final de la devaluación en Uruguay, en
2001, el negocio cambia radicalmente, y cambia para bien, porque
empieza a ser un negocio en el cual el crecimiento de la
producción hacia la exportación lo hace sustentable y creciente.
¿Cómo estamos hoy en la proporción mercado local-exportaciones?
Estamos llegando a casi el 70 por ciento del volumen de leche que
recibimos direccionado a la exportación. Está claro que todos los
crecimientos a futuro, en función del alto consumo interno que se
logró ya en Uruguay, a pesar de que se puede seguir creciendo en
muchos productos, van a seguir siendo hacia afuera, va a ser un
crecimiento exportador. De ahí que a su vez para la lechería
uruguaya uno de los temas centrales y capitales es el acceso a
mercados, los acuerdos con los mercados de destino importantes, la
apertura de nuevos mercados, el desarrollo de nuevos clientes, es
un tema fundamental y casi capital para la sustentabilidad de una
lechería que crece.
Los mercados más importantes de las exportaciones uruguayas de
lácteos hoy son -en este orden-: México, Brasil, Estados Unidos,
Chile, Cuba, Venezuela... la lista sigue.
Yo le diría que hoy, ayer es México, Cuba, Venezuela, Estados
Unidos, Chile y Brasil.
Estos eran datos del año 2005, por lo visto hubo cambios.
Hay una lógica en esos cambios referidas a las demandas
provenientes de esos países y a la estructura de negocios que se
está desarrollando hoy en la lechería uruguaya. Pero repito, un
tema central para nosotros es que con algunos de esos países que
se nombraron tenemos acuerdos bilaterales muy importantes de
comercio que es necesario preservar, incrementar, sin descuidar la
posibilidad de desarrollar otros acuerdos. Por ejemplo Australia
duplicó las exportaciones de lácteos a Estados Unidos a partir de
un tratado de libre comercio (TLC) que acaban de firmar ambos
países.
Entonces la posibilidad de un TLC con Estados Unidos al sector
lácteo uruguayo le vendría muy bien. ¿Ese es el mensaje, a eso
estaba aludiendo?
Sin entrar en ningún tipo de polémica, Uruguay ya le exporta hoy a
Estados Unidos, o sea que no hay ningún basamento ideológico en
esto que estaba diciendo, simplemente que cualquier elemento que
permita ampliar esas capacidades de comercio, sea por un tratado,
sea por otro esquema de acuerdo, sin duda que va a beneficiar a
todo el sector exportador uruguayo, que es uno de los pilares y
motores centrales del crecimiento del país.
¿Cuáles son los productos lácteos más comercializados por
Uruguay? Evidentemente estamos hablando de leche fluida, leche en
polvo, manteca, quesos; ¿cómo es el orden?
Cuando Uruguay sale a la exportación lo hace básicamente en tres
ejes de productos bastante distintos, pero que son los que manejan
el volumen central de la exportación.
En primer lugar todo lo que son leches en polvo e ingredientes
lácteos; esto no necesariamente es un concepto de commodity porque
allí hay una gran variedad de productos y de funcionalidades de
distintos productos y de mezclas que se exportan a todas partes
del mundo. El primer rubro, que abarca más del 50 por ciento del
volumen de la exportación, son las leches en polvo y los
ingredientes lácteos, productos desecados.
El segundo concepto, que quizás agrega valor en esta cadena de
exportación, son los quesos. Hay una variedad muy grande, hay
quesos que llaman quesos duros, tipo italiano, con un cupo muy
importante en Estados Unidos; quesos semiduros y blandos
fundamentalmente a México, pero también hay mercados como el
coreano, que se está desarrollando fuertemente.
Y el tercer ítem es la leche larga vida. Allí hay temas logísticos
y de flete que no permiten un desarrollo mayor en función de las
distancias.
Básicamente esas son las tres grandes líneas de productos que se
exportan.
Me llamó la atención que al pasar usted enfatizara que hablar
de leche en polvo no es hablar necesariamente de un commodity.
¿Por qué?
En general el concepto de commodity está asociado con un producto
que no tiene gran nivel de diferenciación y bajo margen, y los
ingredientes lácteos están asociados con estos niveles de
tecnología, entonces cuando uno exporta una leche en polvo, la
misma tiene características, en función de la demanda del cliente,
que la hacen un producto diferenciado de otros. En el caso de
Uruguay es una tecnología que tiene Conaprole, que ha invertido
muchísimo en eso, y por lo tanto no la podemos catalogar como un
commodity per se. En el caso de los quesos menos aún porque son
productos con mayor nivel de elaboración y que llegan generalmente
con la marca de la empresa al consumidor final.
¿Cómo son las perspectivas del sector lácteo uruguayo en ese
contexto latinoamericano o panamericano y mundial que ustedes
describían antes?
La expectativa del sector lácteo es realmente muy buena. Para
cualquier productor, de lo que sea, saber que va a tener a futuro
un mercado que crece y demanda cada vez más su producto, y que
además la estructura de ese mercado en términos de precios
seguramente tendrá una perspectiva mejor -por todo lo que hemos
hablado de la liberalización del comercio mundial- que la que tuvo
históricamente, las perspectivas que se le abren son muy buenas.
La lechería quizás tendrá que ver su comparación vis-à-vis con
otras posibilidades de producción agropecuaria.
¿A qué se refiere?
Tendrá que ver si es competitiva con la producción de carne o de
agricultura en aquellos que tengan la posibilidad de generar estas
producciones. Pero estamos muy confiados en que es un esquema
productivo realmente muy bueno, con ventajas enormes desde el
punto de vista de la diversificación de la producción de un
productor.
Y en cuanto a precios, ¿qué está pasando hoy con el precio que
recibe el productor? ¿Cuáles son las referencias? ¿Qué
comparaciones pueden hacerse con el nivel internacional en países
como el nuestro, en Nueva Zelanda, por ejemplo, el principal
exportador de lácteos?
En primer lugar, lo más trascendente para un productor, más que el
precio de leche que recibe, seguramente sea el margen neto que
recibe, y encima de ese margen neto, cuál es el valor adquisitivo,
el poder de compra que tiene ese margenen la economía en la que se
desarrolla. Estamos en valores un poco inferiores a los valores de
Nueva Zelanda hoy en términos de ingreso bruto y eso es bastante
razonable en la medida en que Nueva Zelanda domina el 50 por
ciento del mercado mundial, tiene empresas en todo el mundo, tiene
un manejo realmente impresionante de toda la producción láctea.
Pero hoy por hoy el productor está recibiendo un precio superior
al que se recibe en Argentina, por ejemplo, cosa que
históricamente nunca se había dado, está en el entorno de los 18
centavos el litro de leche, y en materia de costos no se puede
hablar de un solo costo porque dependerá de cada productor, pero
me atrevo a decir que seguramente menos de 12 centavos el litro de
leche será el costo en términos generales que puede estar teniendo
el productor lechero hoy, de manera que hoy la lechería, en estas
condiciones, está generando un margen razonable.
¿Cuál es el horizonte en materia de beneficios para el
productor, mirando nada más que ese ángulo del sector?
El horizonte es muy bueno en la medida que este margen es
realmente espectacular, quizás de los más altos a los que se ha
llegado en la historia de la lechería, quizás no lo podamos
mantener en este orden de magnitud, pero depende a su vez de dos
cosas diferentes, de los niveles de ingreso asociados con la
comercialización de productos, y ahí tenemos buenas expectativas,
y depende también de los costos de producción que tenga el
productor, y allí entramos en un terreno complejo porque estamos
viendo hoy en Uruguay algunas señales preocupantes en términos de
incremento de costo en moneda constante, quizás eso en los
próximos dos años se siga acentuando, lo que seguramente va a
generar una erosión en los costos del productor.
¿De qué costos estamos hablando? ¿Cuáles son los que estarían
aumentando?
Básicamente lo que va estar sucediendo en los próximos dos años es
que va a haber un incremento de los costos, por ejemplo, de mano
de obra en función de los acuerdos salariales y la recuperación
salarial, por encima de los parámetros que se exigen; un tipo de
cambio que seguramente no esté acompasando la inflación en pesos,
con lo cual seguramente vamos a tener una inflación en dólares que
va a erosionar el tema de los márgenes; la posibilidad de que las
tarifas públicas recojan los incrementos inflacionarios y por lo
tanto generen un aumento en moneda constante de los costos
unitarios de consumo de fueloil, gasoil, los consumos energéticos,
que son muy importantes, tanto en el tambo como en la industria.
En fin, toda una serie de factores que nos estarían indicando una
posible pérdida de competitividad en el sector asociada con un
incremento de costos cuya magnitud tendremos que ver en el futuro.
Volvamos al congreso, al disparador de esta conversación de
esta mañana. Doctor Eduardo Fresco León, este congreso que tendrá
lugar en Porto Alegre del 20 al 23 de junio, ¿qué puede aportar,
por ejemplo, a quienes desde nuestro país asistan? ¿Qué
impresiones tienen ustedes? ¿Por dónde están las apuestas?
EFL - De este diálogo que mantuvimos hasta ahora surgieron las
perspectivas, las proyecciones, los problemas, el futuro, y este
congreso de Porto Alegre es una oportunidad excelente y única para
aquí nomás, a la vuelta de la esquina, ir a encontrarse con
especialistas de todo el mundo que van a hacer un análisis de los
futuros escenarios, tanto en lo que refiere al comercio como en lo
que refiere a las formas de comercialización, las nuevas
tecnologías en materia de producción primaria, en materia de
industria, cuáles son los embalajes que están apareciendo, con
tantas innovaciones; productos nuevos, los productos light y diet,
que pesan cada vez más en el consumo de las personas; qué es todo
lo bueno que la leche da al consumidor desde el punto de vista de
la salud. En fin, hay infinidad de temas. Pero además va a ser una
oportunidad -y en este caso también única- de encontrarse con
1.200 personas de 35 países aproximadamente que estamos esperando
en un congreso que se realiza en un país donde la lechería apuesta
fuerte...
...y no debemos dejar el espacio regalado. ¿Ese es el
mensaje?
EFL - Por lo menos hay que compartir ese espacio. Y tanto apuesta
fuerte que el presidente Lula ya comprometió su participación en
la inauguración acompañado por seis de sus ministros. El gobierno
brasileño está dándole apoyo fuerte al congreso desde ahora, y ha
concitado tanto la atención que los secretarios de Agricultura, o
sea los ministros de cada estado de Brasil, van a hacer una
reunión especial aprovechando nuestro congreso y en forma
paralela.
Va a haber otras actividades paralelas, una fuerte feria
industrial y comercial, que está vendiéndose a un ritmo
aceleradísimo; la Federación Internacional de Lechería, una
entidad mundial que tiene más de 100 años de vida, nos pidió para
hacer una reunión del Comité de Políticas y Economía, la va a
hacer junto con nosotros y vamos a tener la posibilidad de
trabajar en conjunto. Si le describo tan sólo el panel inaugural,
que se llama "¿Qué se puede esperar del futuro de la leche?", ahí
vamos a tener tres expositores muy buenos con tres visiones
distintas: el presidente de Fepale que nos va a dar la visión de
las Américas; el presidente de la Federación Internacional de
Lechería que va a hacer una visión global pero más que nada del
primer mundo; y el luego el presidente de la Confederación
Nacional de Agricultura de Brasil que nos va a decir qué pasa con
la lechería de Brasil que crece todos los años en forma muy
fuerte. Escuchar de ese tipo de especialistas, de personalidades
de ese nivel descripciones, proyecciones, tendencias, no es un
producto fácil de obtener. Y está aquí, como digo, muy cerca, y
estoy seguro de que todos los que están en el sector lechero
uruguayo, tanto en el gobierno como en el sector privado van a
enriquecerse fuertemente con su participación en nuestro IX
Congreso.
Emiliano
Cotelo (Uruguay)
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20
marzo/06
Al Presidente del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria
(INIA)
Ing.Agr. Pablo Chilibroste:
Trébol blanco transgénico no se plantará en Uruguay
El Instituto Nacional
de Investigación Agropecuaria (INIA) adoptó un modelo más
participativo, redefinió su misión y apunta al desarrollo integral
de los productores y el sector agropecuario. El organismo,
solventado por los propios demandantes de la tecnología, mantiene
un relacionamiento constante con instituciones del primer mundo y
la región y, aunque está lanzando al mercado nuevas variedades de
forrajeras, no hay ninguna que sea modificada genéticamente.
Su actual presidente, Pablo Chilibroste, dialogó con El País,
explicó las investigaciones que se están realizando con un evento
de trébol blanco australiano y brindó la visión de la institución
en torno a los transgénicos y los nuevos tiempos.
—¿Qué está haciendo INIA en materia de organismos genéticamente
modificados?
—Lo que está haciendo, por ahora, en el marco de un acuerdo con
una institución de Australia, es evaluar la manifestación de
algunos eventos transgénicos en Uruguay. La investigación con
transgénicos es muy, pero muy exigente en términos de protocolo,
seguridad y de control de lo que se hace. En este momento INIA
está trabajando con un material que fue enviado desde Australia y
lo que está generando y demostrando son capacidades de desarrollar
este tipo de investigación. INIA no tiene transgénicos
incorporados en sus programas de mejoramiento dentro de sus
cultivares provisorios para ser lanzados al mercado. Lo que sí
está haciendo es comenzando trabajos de investigación en este
campo, por ahora con un evento específico de trébol blanco, pero
probablemente esto se amplíe a otros eventos con el concepto de
que hay que separar los temas comerciales de los de investigación.
—¿Por qué el interés en este producto?
—INIA tiene que ser parte de esta red de desarrollo en Uruguay.
Tiene que desarrollar capacidades en el área de biotecnología en
general y en el área de la transgenia en particular, porque eso se
está moviendo muy rápidamente en el mundo. Al Uruguay este tema no
lo puede agarrar desprevenido.
Si hoy por razones de estrategia comercial y de posicionamiento en
el mercado mundial, Uruguay dice no queremos trabajar con
productos transgénicos está muy bien, pero el país tiene que tener
capacidad desarrollada, porque esto puede cambiar muy rápidamente.
—En torno a este tema las visiones cambian muy rápidamente
—Todos vieron los cambios que se dieron en la soja, en los maíces
y los que están teniendo los países vecinos. En Brasil hace dos
años no se plantaba una sola hectárea de soja transgénica y hoy es
prácticamente el 50%; en Europa no entraba la soja transgénica y
hoy entra.
Hay que entender que estamos en un escenario muy cambiante, con
cambios muy fuertes en el ambiente externo, con los países de la
región y del mundo que están trabajando muy duro en este campo.
Nos parecería un error tremendo que frente a este tema Uruguay
mire para otro lado, al contrario, debe tener clara cuál es su
estrategia de desarrollo, su estrategia comercial y en ese marco,
también tener una política activa y una estrategia de desarrollo
en el área de ciencia e investigación.
—¿Cuál es la visión específica del INIA en este tema?
—La visión de INIA es que su Unidad de Biotecnología, además de
integrarse más en los programas del Instituto y asistir todo el
mejoramiento genético, también incorpore a los transgénicos
conectado con los otros organismos que trabajan en esta área, para
definir una estrategia común de desarrollo que le posibilite al
Uruguay estar bien posicionado desde el punto de vista
científico-técnico.
Después verá que hace con eso, pero no puede no tenerlo. Nos
parece pertinente que vaya desarrollando capacidades y demuestre,
en esta articulación con Australia, que tiene capacidad de
desarrollar experimentos que son muy exigentes en sus protocolos,
que pueden llegar a buenos resultados. Ese es un elemento esencial
para luego hacer acuerdos más amplios y más orientados a
características que nos pueden interesar.
—¿Por ejemplo?
—Se están desarrollando materiales en Australia introduciendo
genes en trébol blanco que reduzcan o eliminen el meteorismo
(empaste). Esa es una característica de mucho interés en Uruguay,
hoy igual podemos seguir diciendo que no nos conviene utilizarlo
si estuviera disponible, pero si mañana cambiamos de opinión,
Uruguay tiene que conocer el material, haberlo evaluado y estar
listo para estar en carrera. Hay que ser muy franco y entender las
diferencias que hay entre la estrategia de desarrollo de un sector
y las capacidades de investigación. Si queremos correr alguna
carrera, la capacidad de investigación tiene que estar al primer
nivel mundial en toda las áreas que podamos.
El País (Uruguay)
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