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1 junio/06
Miel uruguaya: una
inversión rentable
Un curso de un año, un
pequeño capital y gusto por la tarea. Con esas tres cosas,
cualquier persona podría convertirse en apicultor y empezar una
producción que, además de sana y natural, tiene buena rentabilidad
y mejores perspectivas. Dulce y beneficiosa para la salud, la miel
se consolida como un buen sector para invertir en Uruguay; país
que está entre los primeros exportadores del mundo y que vende al
exterior entre el 80% y el 90% de lo que produce.
“El número de
productores apícolas ha venido aumentando consistentemente en el
correr de la presente década. El proceso se aceleró
particularmente a partir del año 2003, como consecuencia de las
expectativas favorables que presentó el rubro”, dice un informe
que escribieron los ingenieros Eduardo Errea y Marcelo Ilundain,
publicado en el portal del Ministerio de Ganadería.
Según cifras de
Junagra, en 2005 había unos 4.900 propietarios de colmenas en el
país. De todos modos, desde la Sociedad Apícola del Uruguay (SAU)
informaron que esa cifra se está afinando, a través de un nuevo
relevamiento.
“Para ser apicultor, a
la persona debe gustarle la actividad. No lo puede hacer por lucro
solamente. La persona que quiere introducirse en la actividad
tiene que capacitarse y además le tiene que gustar”, advirtió
Walter Fierro, presidente de la Sociedad Apícola del Uruguay.
Esa asociación brinda
un curso que dura un año, tiene una carga semanal de tres horas y
un costo que ronda los 10.000 pesos.
“Se recomienda
comenzar con cinco o 10 colmenas el primer año, pues se necesita
adquirir experiencia, si bien en el curso se dan las bases”,
comentó Fierro, que tiene colmenas en Rincón de Melilla y en San
José.
El apicultor informó
que el Banco República (BROU) tiene líneas de créditos para
pequeños productores y comentó que, para calcular la inversión
inicial, hay que tener en cuenta que una colmena poblada cuesta
entre 50 y 80 dólares.
La apicultura puede
ser orgánica o tradicional. Fierro explicó que eso se determina en
función del lugar. “En Canelones, Florida, Soriano o San José es
imposible hacer apicultura orgánica, porque el ambiente no lo
permite. Sí se puede en Durazno o Tacuarembó, por ejemplo”,
sostiene. Y explica que la producción orgánica exige un área que
no esté vinculada a la producción con agroquímicos. “En Canelones,
por ejemplo, donde hay muchas chacras, estamos rodeados de un
ambiente muy tratado con agroquímicos”, comenta.
Aunque en 2004 se
llegó a niveles récords de exportaciones y se vendió miel por 29
millones de dólares, el 2005 no fue un buen año: mermó la
producción y bajaron los precios internacionales. De todas formas,
los precios mejoraron en 2006 y se estima que este año se va a
pagar entre 1.10 y 1.20 dólares el kilo.
La miel se vende en
tambores de 300 kilos. “Exportamos a granel”, precisó Fierro, e
informó que Alemania y Estados Unidos se mantienen entre los
principales países compradores.
En 2005, las
exportaciones de miel natural rondaron los 10 millones de dólares.
Un buen complemento
“La mayoría de los
apicultores vivimos en la ciudad, pero la producción contribuye a
que la gente permanezca en el medio rural”, destacó Fierro. Puso
como ejemplo un convenio que hizo Conaprole con pequeños tamberos,
para que complementen su producción con la apicultura. Con 50 o
100 colmenas se puede sacar de apuros a un tambero que tenga
problemas de subsistencia, resaltó.
Para vivir
exclusivamente de la miel, es necesario tener entre 300 y 400
colmenas, aunque ese número es relativo, pues depende de dónde
vive el apicultor y también de su habilidad.
Un productor que tenga
1000 colmenas, necesita uno o dos empleados todo el año y
contratar más personal en época de cosecha, que va desde noviembre
hasta abril, señaló.
La SAU tiene hoy unos
1200 socios a nivel nacional, que reciben capacitación y
actualización permanente, resalta Fierro.
Velar por la calidad
del producto, aumentar su consumo y fomentar (a través del
Ministerio de Salud Pública) el uso de propóleos para tratar
distintas afecciones son algunos de los objetivos a corto plazo de
los productores.
“La apicultura tiene
una rentabilidad buena a nivel agropecuario”, asegura Fierro.
Inversión cruzada
El presidente de la
SAU resaltó que últimamente se han visto empresas de otros rubros
que comienzan a invertir en apicultura. “Apicultores con
experiencia se asocian, por ejemplo, con empresas agropecuarias.
Hay varias empresas agropecuarias que están invirtiendo en
apicultura”, aseguró. Además de la rentabilidad que se puede
obtener, la tendencia se consolida en la medida que se fortalece
la idea de que la abeja mejora la actividad agropecuaria a través
de la polinización, agregó.
Espectador (Uruguay)
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