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El ganado y la carne valen
más
El funcionamiento
actual del mercado de haciendas gordas se puede definir por su
estabilidad de precios. Una vez superadas las bajas que se
registraron en los meses de extrema sequía, desde mediados de
enero, el mercado se ha comportado con remarcable estabilidad en
los valores.
Las lluvias, o la falta de ellas, durante estos últimos dos meses,
han determinado empujes y retracciones en la oferta, que apenas se
reflejaron en las cotizaciones de las distintas categorías. Al
mismo tiempo, los mercados internacionales de la carne se han ido
afirmando, con subas constantes en los precios promedio, fruto de
una demanda ávida y de dificultades en el aprovisionamiento por
distintas razones.
En la entonación actual de los precios internacionales inciden
factores normales del balance de oferta y demanda mundial, pero,
en lo que atañe a nuestro país, también actúan factores sanitarios
—aftosa en la región—, y más recientemente, elementos tan
inexplicables como la decisión del presidente argentino de atacar
a los ganaderos e industriales cárnicos de su país, al intentar
bajar el precio de la carne al público utilizando autoflagelantes
medidas de política (prohibición de exportar) seguidas de campañas
de descrédito en los medios de comunicación.
DESCONFIANZA. En nuestra plaza, los productores desconfían
que no estarían cobrando lo que corresponde por sus haciendas: no
se habría trasladado por parte de la industria el aumento de los
precios de la carne exportada.
Sin intención de intervenir en esa polémica en este momento, dado
que existen numerosos aspectos a contemplar a la hora de adjudicar
ganancias excesivas a un sector, podemos observar la evolución de
los precios de los ganados en el último año, por ejemplo. Podría
decirse que, tal como ocurre con la carne exportada, los precios
de todas las categorías de embarque también han aumentado en
períodos comparados interanuales, aunque las proporciones de las
respectivas subas no sean necesariamente exactas.
Estos reflejos no son automáticos: como decíamos más arriba, en la
ecuación de costos y márgenes de la industria —en otra forma
también en la producción primaria— intervienen elementos que no
están considerados acá, tal como los precios de los recuperos, los
costos salariales incrementados, así como los de energía, e
impuestos, todos potenciados por el impacto del retraso
devaluatorio: los costos suben más en dólares, en un sector que
recauda divisas y tiene muchos costos nominados.
La carne subió más que los ganados, pero el promedio está muy
influenciado por los aumentos de las últimas dos semanas. En este
período más reciente se dieron los mayores precios, por la demanda
de compradores que quedaron desabastecidos por la salida
argentina, como Chile, Israel, y otros de menor cuantía.
En el acumulado del año, el precio promedio de la carne exportada
llega a U$S 1.643 la tonelada carcasa, lo que equivale a un 8% más
que el precio del 2005, comparando iguales períodos.
El País (Uruguay)
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