Dolores, 24 de octubre de 2006

 

 

 
 Poesías doloreñas  
 

María Luisa Bastos

Los Reyes Magos

 

Pasaron los Reyes Magos que venían del Oriente

y en los zapatitos nuevos, dejaron lindos presentes.

Reyes de la fantasía de inolvidable inocencia

siempre llenos de misterio y ¡cómo duele su ausencia!

 

El niño aprende temprano a no creer en maravillas

si al que "más tiene, más dejan"; ya descubren la injusticia.

Vienen cargados de siglos, de cansancio y de caminos

siguiendo en pos de una estrella que los guió al Niño Divino.

 

Recordando el nacimiento del Infante de Belén

de hace casi dos mil años, pasan por aquí también.

Manos de madres y padres colaborando con los Magos

porque les es imposible, dejar a todos regalos.

 

Lucen muñecas preciosas, casi todas las niñitas,

cocinas, ollas, vajillas, muebles para sus casitas.

Jugando habrán de aprender, son las futuras mamás

los muñecos son sus hijos y los aman de verdad.

 

Lastima que a los varones con espadas y escopetas

los armas para la guerra: revólveres, metralletas,

soldados, robots, pistolas, armados hasta los dientes

rige la ley de la selva y siempre gana el mas fuerte.

 

Y van jugando a la muerte, al matrero y al ladrón

con juguetes destructores en violenta diversión.

Los Reyes son tan ancianos que han perdido la razón

y en lugar de Paz y Amor, van sembrando destrucción.

¿Cuándo se cumplirá la Profecía

de "convertir espadas en arados"

de "no ensayarse más para la guerra"

y "ver las lanzas en hoces transformadas"?

 

Predicamos la Paz y la deseamos

pero educamos para la batalla

¿Cómo serán los hombres del mañana

en lugar de herramientas, la metralla?

 


 

 

Al Reloj Municipal y a su Relojero

 

Reloj que viniste niño como tantos inmigrantes

para darle a este país laboriosidad constante.

Llegaste cuando la villa un centenario tenia

y te subiste a la torre para ver como crecía.

La revolución pasaba; el siglo recién nacía;

la diligencia correo los caminos recorría;

las carretas transportaban pesado y dorado trigo

que convertían en harina dos industriosos molinos;

el puerto un ir y venir de buques y de veleros

trasladando producciones y también a pasajeros;

faroles a queroseno para las noches sin luna

focos que en medio de la calle colgaban de unas columnas...

 

Infatigable sereno

vas grabando en tu memoria

de vigilia en vigilia

de mi pueblo la historia.

Alcancía llena de tiempo ¿cuántas monedas de oro

echa en ti el sol cada día, de inagotable tesoro?

Marcas tiempo de nacer, de crecer y de morir;

de sembrar y cosechar, de llegar y de partir;

de callar y conversar, de llorar y de reír;

de matar y de curar, de edificar y destruir;

de trabajo y de progreso, tiempo de guerra y de paz;

de amar y de aborrecer, de orar y de perdonar...

 

Guapo gringo octogenario

obrero municipal

nuestro amigo doloreño

hoy, ciudadano oriental

 

Me apena verte tan solo desvelado solterón

¿tiene tu amor platónico o alguna desilusión?

¿Tú nunca te enamoras de alguna nube andariega,

de soñadora estudiante o de una criolla palmera?

¿O de tímida paloma o charlatana campana

o de cometa atrevida o de una estrella lejana?

¿O todo tu corazón se da sólo en amistad

y desde que él te visita no siente la soledad?

Conoces hasta los pasos de tu amigo el relojero

    quien te da cuerda y te limpia y te cuida con esmero.

En el patio del colegio él de niño ya soñaba

ser un día un relojero y Dios su ruego escuchaba.

Joven aprendió el oficio que era anhelo y vocación

y el también subió a la torre a cumplir con su misión.

Y dialogan en secreto él entiende tu lenguaje

¡si hace cuarenta y ocho años que cuida tus engranajes!

Hoy, a través de los versos

rindo a los dos, mi homenaje

por tanta perseverancia

merecen les agasajen.

 


 

Homenaje a Dolores

 

Dolores, te conocí

por mil nueve treinta y tantos.

Tú, no tenías tantas casas

y yo no peinaba canas.

 

Eran de tierra tus calles

y las del centro engranzadas.

Se bebía agua de pozo

¡fresquita, recién baldeada!.

 

En el Norte: el río inmutable.

Para el Sur: el Hospital.

La plazoleta, al Oeste

y hacia el Este: La Rural.

 

y en los coches de alquiler

tirados por dos caballos,

te solíamos recorrer.

 

Hoy, tienes agua corriente

también un nuevo Hospital

tienes Estadio Cerrado

y una Escuela Industrial.

 

Muchas Escuelas Primarias;

un Instituto, un liceo

crisol de la juventud

que educándose veo...

 

Hoy tienes silos aéreos

signos de prosperidad.

Yo ya no tengo a mi madre

 y hoy me duele esta orfandad.

 

¡Dolores de ayer y de hoy

Bella ciudad de progreso!

Solar mío y de mis hijos

¡yo te quiero más por eso!

 

 

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