|
María Luisa Bastos
Los Reyes Magos
Pasaron los Reyes Magos que venían
del Oriente
y en los zapatitos nuevos, dejaron
lindos presentes.
Reyes de la fantasía de
inolvidable inocencia
siempre llenos de misterio y ¡cómo
duele su ausencia!
El niño aprende temprano a no
creer en maravillas
si al que "más tiene, más dejan";
ya descubren la injusticia.
Vienen cargados de siglos, de
cansancio y de caminos
siguiendo en pos de una estrella
que los guió al Niño Divino.
Recordando el nacimiento del
Infante de Belén
de hace casi dos mil años, pasan
por aquí también.
Manos de madres y padres
colaborando con los Magos
porque les es imposible, dejar a
todos regalos.
Lucen muñecas preciosas, casi
todas las niñitas,
cocinas, ollas, vajillas, muebles
para sus casitas.
Jugando habrán de aprender, son
las futuras mamás
los muñecos son sus hijos y los
aman de verdad.
Lastima que a los varones con
espadas y escopetas
los armas para la guerra:
revólveres, metralletas,
soldados, robots, pistolas,
armados hasta los dientes
rige la ley de la selva y siempre
gana el mas fuerte.
Y van jugando a la muerte, al
matrero y al ladrón
con juguetes destructores en
violenta diversión.
Los Reyes son tan ancianos que han
perdido la razón
y en lugar de Paz y Amor, van
sembrando destrucción.
¿Cuándo se cumplirá la Profecía
de "convertir espadas en arados"
de "no ensayarse más para la
guerra"
y "ver las lanzas en hoces
transformadas"?
Predicamos la Paz y la deseamos
pero educamos para la batalla
¿Cómo serán los hombres del mañana
en lugar de herramientas, la
metralla?
Al Reloj Municipal y a su
Relojero
Reloj que viniste niño como tantos
inmigrantes
para darle a este país
laboriosidad constante.
Llegaste cuando la villa un
centenario tenia
y te subiste a la torre para ver
como crecía.
La revolución pasaba; el siglo
recién nacía;
la diligencia correo los caminos
recorría;
las carretas transportaban pesado
y dorado trigo
que convertían en harina dos
industriosos molinos;
el puerto un ir y venir de buques
y de veleros
trasladando producciones y también
a pasajeros;
faroles a queroseno para las
noches sin luna
focos que en medio de la calle
colgaban de unas columnas...
Infatigable sereno
vas grabando en tu memoria
de vigilia en vigilia
de mi pueblo la historia.
Alcancía llena de tiempo ¿cuántas
monedas de oro
echa en ti el sol cada día, de
inagotable tesoro?
Marcas tiempo de nacer, de crecer
y de morir;
de sembrar y cosechar, de llegar y
de partir;
de callar y conversar, de llorar y
de reír;
de matar y de curar, de edificar y
destruir;
de trabajo y de progreso, tiempo
de guerra y de paz;
de amar y de aborrecer, de orar y
de perdonar...
Guapo gringo octogenario
obrero municipal
nuestro amigo doloreño
hoy, ciudadano oriental
Me apena verte tan solo desvelado
solterón
¿tiene tu amor platónico o alguna
desilusión?
¿Tú nunca te enamoras de alguna
nube andariega,
de soñadora estudiante o de una
criolla palmera?
¿O de tímida paloma o charlatana
campana
o de cometa atrevida o de una
estrella lejana?
¿O todo tu corazón se da sólo en
amistad
y desde que él te visita no siente
la soledad?
Conoces hasta los pasos de tu
amigo el relojero
quien te da
cuerda y te limpia y te cuida con esmero.
En el patio del colegio él de niño
ya soñaba
ser un día un relojero y Dios su
ruego escuchaba.
Joven aprendió el oficio que era
anhelo y vocación
y el también subió a la torre a
cumplir con su misión.
Y dialogan en secreto él entiende
tu lenguaje
¡si hace cuarenta y ocho años que
cuida tus engranajes!
Hoy, a través de los versos
rindo a los dos, mi homenaje
por tanta perseverancia
merecen les agasajen.
Homenaje a Dolores
Dolores, te
conocí
por mil nueve
treinta y tantos.
Tú, no tenías
tantas casas
y yo no
peinaba canas.
Eran de tierra tus calles
y las del centro engranzadas.
Se bebía agua de pozo
¡fresquita, recién baldeada!.
En el Norte: el río inmutable.
Para el Sur: el Hospital.
La plazoleta, al Oeste
y hacia el Este: La Rural.
y en los coches de alquiler
tirados por dos caballos,
te solíamos recorrer.
Hoy, tienes agua corriente
también un nuevo Hospital
tienes Estadio Cerrado
y una Escuela Industrial.
Muchas Escuelas Primarias;
un Instituto, un liceo
crisol de la juventud
que educándose veo...
Hoy tienes silos aéreos
signos de prosperidad.
Yo ya no tengo a mi madre
y hoy me duele esta
orfandad.
¡Dolores de ayer y de hoy
Bella ciudad de progreso!
Solar mío y de mis hijos
¡yo te quiero más por eso!
|