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María Luisa Corvetto
Virgencita de Dolores
(Milonga Oriental)
En una lenta carreta
que vino cortando campo
pasó el arroyo Espinillo
Y un pedregal y un pantano.
De puro ruido que hacía,
se asustaban los lagartos.
Nuestra Señora miraba
serenito y por lo alto.
Iba de Virgen María
a fundar pueblo cercano.
El rumbo marcaba el río,
el tiempo más que apuntado.
En la Iglesia caballeros
mientras suena el campanario
y en la misa las mujeres
tintineando los rosarios...
Virgencita
de Dolores,
que en la sombra de los campos
los amores anudaste
a la Villa del barranco;
Virgencita
dolorida,
como el río, sin remanso:
mi alma blanca, livianita,
sueño en el sereno ocaso.
Arregladitos lucía
corona, collar y manto,
bordados muy relumbrosos,
flor de azucena sus manos.
Todito fue bendiciendo,
San Salvador y los campos,
mismo que si fuera el cielo,
templo de biznaga y barro.
Al otro día pendones
sus hazañas pregonaron,
y en la Villa del barranco;
Virgencita
dolorida,
como el río sin remanso:
mi alma blanca, livianita,
sueño en el sereno ocaso.
Virgencita
de Dolores
¡Virgencita!
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