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Rosana Juárez
Quién fue
Para él no existió el miedo del
encuentro,
la pausa del largo silencio,
el silbido distraído del que
esconde
o teme mucho.
No existió para él la culpa que
atormenta,
el aguijón imperturbable de la
muerte,
el bramido del mal,
la torpe palabra, para después
pedir perdón.
Pero sí existió la luz de un día
memorable,
el aroma de la prodigiosa flor,
el color mas deslumbrante,
la sensación y el hecho de haber
cumplido lo justo,
lo verdadero, lo único.
Fue el hombre mas grande de todas
las épocas,
subyugó sombras y despertó todos
los albores del día.
No lloras
Nos separa un poco las distancias,
pero, ¿contemplas, al igual que
yo,
las estrellas fugaces, la luna
que alumbra tímida por no saberse
hermosa?
En todos los lugares los cielos
azules
inspiran murmullos de grillos
perdidos.
Yo no mido las distancias,
prefiero saberlas
paisajes, pájaros que vuelan,
flores que abren a la primavera
sus nacidos colores.
El traslucido blanco de una nube,
la pasajera voz del viento,
la callada quietud de los peces en
el agua.
Estas son las distancias que yo no
noto,
son inmensas, son hermosas.
Por eso yo no mido las distancias,
las prefiero recuerdos que se
cumplen.
Un poco de nostalgias, avisos de
sol
después de la tormenta.
Verdad que tu también prefieres
vivir sin llorar?,
porque cuando no se miden
las distancias, a la persona
amada,
no la lloras, la esperas, la
recuerdas,
vas a su encuentro,
con coloreadas alas de verano,
simples y alegres, buenas y mansas
con infinitas ansias.
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