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"Cuando Dolores perdió la inocencia
y se arrió la bandera del Káiser"
A cuatro años del centenario
estalló lo que se temía: el alzamiento armado del Partido Nacional. La
Guerra Civil. Los Blancos clamaban por elecciones limpias, el voto secreto, la
representación proporcional. Batlle provocó a los Blancos enviando
tropas a Rivera que era un camoatí de nacionalistas. Batlle apostó a la
artillería, los fusiles Remington y las ametralladoras con que equipó al
ejército. De paso, los trenes de los ingleses lo dotarían de
agilidad. Desde Mercedes -bastión colorado- se dispuso la vigilancia de
las familias notoriamente saravistas de Dolores. Los colorados ostentaban
su fidelidad con banderas y crespones rojos en balcones cada vez que venía
-cosa que era a menudo- una comisión de la Guardia Nacional que procedía a
arrestar sospechosos, enrolar muchachos en el ejército, y proceder a requisas
de animales y mercaderías entre los blancos. Las familias agraviadas,
golpeadas y humilladas corrían a la Iglesia procurando protección.
Pero el cura Galarraga se
cuidaba bien porque los colorados lo tenían sindicado como provocador y estaba
amenazado. En febrero las cosas se dieron vuelta. Llegaron los
insurrectos de Saravia y se apoderaron de Dolores. Eran capitaneados por
Pérez, Kahrs y Barrios. El pueblo se cubrió de banderas y crespones
blancos. La revancha se desató sobre los Colorados. Hubo huidas
nocturnas hacia los montes. No faltó refugiados en sótanos ignotos y
gallineros. Se humilló a los soberbios adeptos de Pepe Batlle.
A fines de mes llegó a
revienta caballo con tropas desde Mercedes, Enrique Badano. Rodeó con sus
fusileros la ciudad. Quedó Dolores convertida en una trampa. La
tropa oficial de Badano, ducha en matanzas, giraba en torno a la ciudad
enfrentándose con los Blancos exhaustos que comandaba Anselmo Urán. Una
mañana, la gente de Badano tendió una trampa a Anselmo cuando iba a buscar
agua a la chacra de su hermano Blas. Allí nomás lo ajusticiaron.
Su cuerpo acribillado exhibido en público, desarticuló la resistencia
saravista. Como si un mal fuera poco, llegó la noticia de otro. El
barco "Actos", en el que huían jóvenes Blancos hacia la Argentina,
había sido abordado por la marina. Se perdonó cada capturado a cambio de
treinta pesos. La severidad colorada fue implacable.
De los
Blancos de Dolores,
sólo quedaron viejos, mujeres y niños sometidos a permanentes
humillaciones. Los hombres estaba muertos o desaparecidos. Mientras
en los alrededores se pudrían a la intemperie los cadáveres -como si aquí no
pasara nada- llegó una compañía italiana de ópera que actuó en la
espléndida Cosmopolita adornada con un inmenso cielorraso de Giovanetti.
En medio de la trágica noticia del desastre de Masoller, y de la muerte de
Saravia, aquí los Colorados -con alivio- invitan al pueblo a la inauguración
de la Torre del reloj. Solo un acontecimiento restañó las heridas
reconcilió por un momento al pueblo: los funerales de doña Faustina Ruiz,
viuda del Coronel Timoteo Domínguez, el héroe degollado que años atrás se
había negado a arriar la bandera oriental en la isla Martín García.
Regresó la paz, pero los malos recuerdos y los rencores, perduraron por
décadas.
En tiempos del férreo control
colorado de Dolores, varios extranjeros sorprendidos y sin escape por la guerra,
colocaban donde residían las banderas de su país, en un afán de protección y
para no verse envueltos en las represalias.
Hubo uno, el alemán Matías
Muller, vendedor de máquinas, quien en el balcón de la fonda enarboló la
bandera imperial de Alemania, negra, rojo y amarilla, con el águila negra y
bicéfala de la casa real prusiana.
Badano detuvo la patrulla,
estudió el pabellón y exigió hablar con Muller.
- ¿Esa bandera qué significa?
- Es la bandera de mi Señor, el
Káiser Guillermo.
- Ajá. ¿Y ese bicho negro?
- Es el águila imperial.
- ¡Sácame esa porquería de la
vista de la gente!
- ¡Capitán! Cuando el
emperador se entere protestará ente su gobierno.
- ¡Me quitas ese bicho y se lo
mandas a tu Káiser ya!
- ¡Capitán! El Káiser está
en Berlín, y eso queda lejos en Europa.
- Me da lo mismo!. Mándaselo con
Vélez en la diligencia!!!.
Por Carlos Saratsola
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