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Más fácil que "sueco" es
"alpargata"
En la primera mitad del siglo
pasado, los Fregosi y Favout, plantaron viñedos y montaron bodegas desafiando la
afirmación de que los alrededores de Dolores carecían de tierras aptas para el
cultivo de la vid. Tuvieron cierto éxito.
Sin embargo. Mucho antes, en
1891, por el Camino del Medio, se instaló un precursor del cultivo de la viña.
Con tozudez, el gallego Delfín Vieyra plantó las primeras cepas traídas desde
Buenos Aires, o compradas a inmigrantes franceses.
El vecindario doloreño juzgó
loco al gallego. Ocurría que sobre el vino había poco entusiasmo y muchos
prejuicios sociales: "mire usted que andar escarbando la tierra para los mamaús".
En poco tiempo la prolija
plantación asombró a todos, y en un abrir y cerrar de ojos, Vieyra tenía setenta
personas trabajando en el lugar.
El gallego fue considerado el
segundo gran productor en los anales de las viñas de Soriano, detrás de los
Caviglia ya instalados en Maúa.
Según los memoriosos, el viñedo
y la bodega de Vieyra, funcionó alrededor de unos treinta años en el Camino del
Medio (otros sostienen que menos), hasta que alrededor de 1919 levantó el
plantío y se radicó en Canelones.
Había enviudado, y se marchó al
sur tras un hijo que había venido de España, con más entusiasmo por los pagos
canarios, que por los nuestros.
Sin embargo, los años que fue
vecino, se le tuvo por un respetable empresario.
El viñedo era objeto de visitas
ilustres. En una oportunidad en que el General Galarza estaba instalado en
su cuartel de campaña en Paso de Ramos, se dirigió con su oficialidad al viñedo.
El General y la comitiva fueron
agasajados hasta el hartazgo. Se cuenta que Galarza confió a su teniente
Saverino "de este gallego yo no chupo más" porque veía a los uniformados caerse
redondos debajo de la panza de los caballos.
Vieyra tenía un cliente de
lujo, el Dr. Schuster, quien pudo haberle proporcionado algunos datos de los
viñedos de Austria.
En 1893, los vecinos le
pidieron la mejor cuba para agasajar al Obispo Mariano Soler durante su paso por
Dolores. Cuéntase, que el anciano príncipe apenas se mojó los labios, pues
tenía más interés en apreciar la Iglesia concluida, mientras que entre sus
huéspedes hacía estragos la sangre de Cristo.
Al final del siglo, se
consideró un milagro que una plaga de langosta no dañara las vides.
Lo que no salvó las prolijas
estacas, fueron las correrías de las tropas coloradas de Badano durante el sitio
en la guerra civil de 1904, la historia del negocio de Vieyra estaría
incompleta, sino se hace referencia a un técnico que el gallego trajo desde
Buenos Aires.
Se trata de un químico
procedente de Suecia, que algunos tenían por alemán, Solberg.
Muy sociable, apasionado del
truco.
Solberg se hizo muy popular
entre un vecindario que tenía muy confusa información de la geografía europea, y
que temía que el gentilicio de Solberg, "sueco", pudiese ser un disparate.
Por eso, un semanario
humorístico de aquel tiempo estampaba un diálogo de vecinos.
- Mirá vos, que Solberg es un
sueco!.
- Y que pasa con eso.
- ¿Cómo un hombre va a ser sueco?.
- Bueno, entonces
decí que ¡el
gringo es alpargata!.
Por Carlos Saratsola
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