Dolores, 24 de octubre de 2006

 

 

 
 Historia de la Península "Timoteo Ramospé"  
 

 

La península es un maravilloso regalo de la naturaleza a nuestra  ciudad, en la cual la obra del hombre, ha modificado en parte su paisaje, logrando una transformación positiva que reditúa en beneficio general.

Si nos trasladamos al siglo pasado, apreciaremos esta transformación.  En un principio la península no ofrecía el aspecto que tiene hoy.  Era un lugar prácticamente inaccesible, de tupida vegetación, donde abundaban matorrales de diversa especies, espinosos rosales y proliferaban los reptiles venenosos.  Además existían peligrosos tembladerales que hacían más riesgosa su penetración.

En ese entonces era una verdadera "isla", rodeada enteramente de agua.

No obstante ser, en aquel tiempo una peligrosa morada, existían personas que habían encontrado en este lugar tenebroso e inhabitable, un refugio seguro y eficaz.  Estas personas eran aquellas que tenían sobrados motivos para mantenerse alejadas de los lugares de libre acceso y que hallaron allí el recinto adecuado para su seguridad personal y para la consumación de sus actos deshonestos.

Nos referimos a los contrabandistas, principalmente de origen porteño, provenientes de las islas argentinas y otros delincuentes.

Así, esta isla cubierta de arboleda indígena, variedad de enredaderas y colgantes lianas, donde el sol lograba escurrirse por delgados huecos, predominando el ambiente sombrío de las regiones silvestres, fue innumerables veces, amparo seguro de maleantes y contrabandistas.

Pero en setiembre de 1874, la Junta Auxiliar Económica Administrativa, llamaba a remate público para el arrendamiento de la isla del puerto y el arrendatario debía pagar un peso mensual desde el 18 de noviembre de ese año a setiembre de 1875.

En esa oportunidad fue adjudicada al Sr. Nicolás Macera que fue la única persona que se presentó.  Posteriormente, en 1903, el Comisario de la Villa, Don Jacinto Sánchez, hizo saber a los vecinos carentes de recursos que tuvieran animales, que se había destinado la isla del puerto para pastoreo en forma gratuita.  Pero continuaba siendo un lugar inhabitable.

A pesar de todo, del aspecto tenebroso que ofrecía, de su dificultosa penetrabilidad, de su lujuriante follaje, nació en un vecino de la localidad, la idea de convertir la isla en un bello paseo público, de modificar su paisaje, acondicionar su ambiente para lograrse disfrutar de este hermoso paraje y conseguir así que fuera la isla el sano lugar de esparcimiento, de frescura, naturalidad y encanto que todos los doloreños pudieran disfrutar.

Este visionario fue el apreciado vecino Don Timoteo Ramospé que en el año 1913 tuvo la feliz iniciativa de transformar la isla en un paseo público con jardines, caminos y fácil acceso.

Desarrolló una proficua labor que se veía contraatacada por las frecuentes crecientes del San Salvador que destruían en unas horas, el esfuerzo y desvelo desplegados por este hombre infatigable que luchó por plasmar en feliz realidad su notable idea.

También existieron personas que no apreciaban en su verdadero valor los planes de Don Timoteo y pretendían ejercer una influencia negativa para que no se pudiera llevar a cabo esta obra, apoyados por algunos periódicos de la época.

No obstante ello, el Comandante Ramospé, como lo llamaban entonces, dio el impulso inicial que luego va a ser continuado por otros ciudadanos y en reconocimiento de su feliz idea y de su incansable labor, desde 1953 la Península se honra con su nombre.

En 1924 ocupa la presidencia de la Junta el Sr. Germán Schweizer quien pensando en el mejoramiento de la isla y continuando con las ideas de Ramospé, intenta separar el San Salvador de la Cañada Contreras lográndolo por medio de fijación de estacas de árboles criollos para evitar el arrastre de tierra ocasionado por las periódicas crecientes y rellenando con escombros y piedras extraídas de las calles y escoria del carbón de piedra que utilizaba el Molino San Salvador, en ese entonces propiedad de la firma Paseyro y Cía., quedando formada así la Pasarela que unió la isla a tierra firme y que hoy se llama Pasarela Schweizer.

De los primeros en utilizar la península como paseo, fue el Centro Recreativo Español, que el 12 de octubre de 1927, celebró en ella sus clásicas Romerías.

También sabemos que antes del año 1930 vivía en la isla un quintero de apellido Quay que tenía su rancho allí y realizó muchas plantaciones de zapallos, sandías, etc.

Más tarde, desde la Presidencia de la Junta Local, otro vecino que colaboró en gran forma por el adelanto de la península, fue el Sr. Eduardo Mario Cardozo y por su iniciativa el 11 de mayo de 1949 reúne a conceptuosos vecinos en el Municipio  para formar una "Comisión de Amigos de la Isla".

En acta suscrita de esta reunión dice así:  "En la ciudad de Dolores, el 11 de mayo de 1949, en la Junta Local y siendo las 21 horas, se reúnen los Sres. Eduardo Mario Cardozo, Ing. Tomás Guarino, Dr.Werner Liesegang, Jhon Daniel Breeze, Mario V. Moller y  Esc. Juan Angel de la Fuente, con el propósito de dejar constituida una Comisión que se encargue de velar por la conservación, embellecimiento y mejoramiento de la península, predio municipal conocido con el nombre de "la isla".

Se acuerda luego de un amplio cambio de ideas que, la Comisión a constituirse tendrá carácter permanente, actuará siempre integrada, prescindiendo de los cambios políticos que las elecciones periódicas puedan producir en la integración de los organismos comunales, que en cuanto sea posible desempeñará sus cometidos con independencia de la Comuna, aunque ofreciendo siempre a ésta su más decidida colaboración.

Los cargos fueron distribuidos de la siguiente forma: Ing. Agr. Don Tomás Guarino, Secretario: Esc. Juan Angel de la Fuente, Pro. Secretario.: Don Jhon Breeze, Tesorero: Don Mario V. Moller, Vocales: Dr. Werner Liesegang y don Eduardo  Mario Cardozo.

Los primeros pasos emprendidos por esta Comisión consistieron en abrir caminos, desmontar, limpiar y realizar plantaciones con la finalidad de arbolar las avenidas.  Siempre se ha trabajado con la colaboración del personal de la Junta ya que es miembro nato de esta Comisión, un integrante de la Comuna.

Se le fue agregando poco a poco y con denodado esfuerzo, los detalles que han ido complementando la belleza natural de la península.  Se han plantado diversidad de especies arbóreas, se han construido vestuarios, baños; se han instalado mesas y bancos cuidando que se encuentres sombreados; se permitió la instalación del Club Náutico cuando no tenía sede; se instaló el Kiosco "Tacuabé" que periódicamente se arrienda para su explotación, etc.

Al  principio la instalación de la luz fue muy rudimentaria, llevando los cables por entre los árboles.  Pero posteriormente se realizó una adecuada instalación y el domingo 23 de marzo de 1958 en sensacional festival organizado por la Comisión se procedió a la inauguración del alumbrado eléctrico.  En esta oportunidad, la fiesta se organizó en su escenario natural pudiendo disfrutarse de pruebas deportivas, actos recreativos, paseos en lancha y gran baile.  De esta manera se veía plasmada una de las más caras aspiraciones de esta Comisión.

El 17 de noviembre de 1974 se inauguró el monumento al indio Tabaré, obra del escultor Juan Ulrico Habegger Balparda, idea concebida y llevada a cabo por la Sociedad Criolla "Tabaré" de nuestra ciudad y que contribuye a embellecer nuestro hermoso paseo sobre el San Salvador.

 

Todos estos cambios que se fueron realizando a lo largo del tiempo llevaron a que la Península luzca hoy en todo su esplendor; con sus paseos, su Rambla de acceso; la Plazoleta Garibaldi, que le da una hermosa apertura, y sobre todo la sensación de paz y serenidad que la envuelve.

Fotos:  Gentileza de Heber Fotos

 

 

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