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Importancia del
relax
La ansiedad y la prisa son
dos plagas de nuestra época.
Si son pasajeras, resultan
bien toleradas, pero cuando se hacen permanentes deterioran el organismo y
provocan “estrés”, con problemas de salud a veces muy graves: aumento de la
presión arterial, palpitaciones, deterioro de articulaciones, huesos, músculos y
liberación de sustancias químicas que favorecen la arteriosclerosis y el
cáncer.
Nuestro cuerpo necesita
alternar los momentos de ansiedad y angustia, con otros de calma y paz; estos
cambios están gobernados por dos partes de nuestro sistema nervioso que escapan
al control de la voluntad: son el simpático y el parasimpático.
El simpático se pone en
tensión cuando hay un peligro en nuestro ambiente o un problema en nuestro
interior y responde con una “reacción de alarma” que nos prepara para la lucha o
para la fuga, mejorando la llegada de oxígeno a los músculos y al cerebro.
En cambio el parasimpático
predomina en los momentos de tranquilidad y calma: controla las funciones
nutritivas del aparato digestivo, la circulación de la sangre, la eliminación de
residuos dañinos por el aparato urinario, en suma, todas las actividades de
mantenimiento del organismo y conservación de la vida. Esos sistemas necesitan
alternar su actividad, para que nuestro cuerpo pueda funcionar de manera óptima.
Pero si la ansiedad y el
nerviosismo son permanentes, estamos siempre en estado de alerta con el
simpático en tensión y no le damos al parasimpático la calma necesaria para
cumplir sus funciones.
¿Cuál puede ser la solución?
Aprender voluntariamente a
aflojar las tensiones, a relajarse.
Hay muchas maneras de
hacerlo:
v Acostarse
en un lugar cómodo y aflojar todo el cuerpo.
v
Escuchar música.
v Contemplar
un paisaje agradable.
v Darse
un baño tibio.
v Disfrutar
una caminata a paso cómodo.
v Contemplar
una puesta de sol.
Y mil formas más, diferentes
según las personas.
Lo importante es hacerlo
todos los días y sobre todo, disfrutarlo.
Hace años que existe
reconocimiento a nivel mundial de la necesidad del relax, hay cursos especiales
para docentes, que a su vez enseñan a sus alumnos; las clases de yoga se
multiplican y son cada vez más concurridas. Todo esto funciona y funciona bien.
Pero no
alcanza, tenemos que aprenderlo y sobre todo practicarlo, todos los que vivimos
esclavos de la prisa o de la angustia, para que nuestro organismo pueda
mantenerse en condiciones óptimas, el mayor tiempo posible.
La vida es la aventura más
maravillosa, disfrutémosla.
Dra. Diana Acle de Pérez
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